Las ruinas de la antigua ciudad de Ak-Beshim se encuentran al sur de Tokmok, junto al pueblo del mismo nombre. Fue precisamente aquí donde se ubicaba en su día la ciudad de Suyab, uno de los centros más importantes de la Gran Ruta de la Seda en el valle del Chuy.
Entre los siglos V y X, Suyab fue una importante ciudad comercial y política, donde se reunían las caravanas procedentes de China, Asia Central y Oriente Próximo. Por sus calles transitaban comerciantes, diplomáticos y viajeros, y junto con las mercancías se difundían aquí las ideas, las religiones y las culturas de diferentes pueblos.
Hoy en día, de la que fuera una ciudad próspera solo quedan ruinas, pero estas siguen conservando el recuerdo de su rica historia. En el yacimiento, los arqueólogos han descubierto restos de murallas, templos budistas, un monasterio cristiano (nestoriano) y antiguos túmulos funerarios. Estos hallazgos atestiguan que Suyab fue un lugar de coexistencia pacífica de diversas culturas y religiones en la Gran Ruta de la Seda.
Al pasear entre las ruinas de Ak-Beshim, uno puede imaginarse cómo, hace más de mil años, bullía aquí la vida de una gran ciudad caravanera que unía Oriente y Occidente.